domingo 2 de noviembre de 2008

(0033) TODO MI INTERES SE CENTRO

Cuando llegué a un grupo de autoayuda; todo mi interés se centro y se sigue centrando en escuchar los testimonios de mis compañeros, pues es lo único que me ayuda a combatir mi adicción. No me cuestione ni me cuestiono lo que dicen mis compañeros, ni si hablan bien o mal, o si tienen un tono que a mi no me agrade. Cojo de cada uno de ellos, todo lo que puede favorecerme en mi rehabilitación. Aprendo de sus ejemplos, no de sus palabras.
Quien es nadie para reprochar a alguien, sus actitudes; Voy a curarme yo, y si puedo ayudar, mejor que mejor, pues según se especifica, en que se basa un Grupo de Autoayuda, resulta que es “en la sinceridad de sus miembros, se buscan fines comunes, aunque el objetivo es individual”. Nunca he tratado de hacer comparaciones, he contado mis experiencias, sensaciones y problemas, he contado las normas que llevo, para prevenir mi adicción, nunca he dicho a nadie, que haga lo que yo hago. Así fue como yo fui aprendiendo y lo sigo haciendo.
Cuando llega alguien nuevo, me recuerda mis primeros momentos, y me asemejo a todos ellos, pues yo era igual. Por este motivo cuando se da este caso, se suele intervenir más, para que se conciencie, rápidamente. ¿Cómo se consigue esto? Pues igual que lo hicieron conmigo, con mucha participación, tratando de facilitar la exposición de los testimonios, recordándole que la recuperación se encuentra en un mismo y motivándole para que vuelva a ser una persona. Y para conseguir esto no hay más que un camino ser radical con las normas, trabajo y sacrificio, palabras estas que tanto nos asustan al principio y a las cuales nos agarramos como una lapa para salir de nuestra adicción. Luego como veis la única medicina del adicto es la palabra, como la del diabético es la insulina.