En los siete años y ocho meses que llevo en rehabilitación, quiero hacer una exposición de las situaciones que más me han ayudado.
Estas han sido mis verdaderas vivencias:
Al poco tiempo de llegar, escuche mucho la palabra los cuatro valores. Bondad, generosidad, honestidad y humildad.
Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que no existía nada de esto, que las personas somos lo que somos y, que cambiamos muy poco.
He visto a personas decir, la sobrebebía del jugador, y al momento llamarle chulo, o que no tenía vergüenza, esto dicho por el moderador de turno, he oído la palabra borrico, gilipollas, pedazo de carne con ojos o falto de huevos, he oído a personas decir la humildad del jugador, personas que decían he cambiado mis hábitos y seguían entrando en bares, no pidiendo tikes, etc. he visto como se manipulaba a las personas, con engaños, se las proponía para moderar pero tenían que prestarse ha cometer injusticias (negar la palabra a algún compañero), he visto como se acusaba a personas a sus espaldas y sin poder defenderse.
Cuando estamos en plena adicción, somos las personas más injustas del mundo luego me pregunto (si sigo cometiendo injusticias puedo hablar de rehabilitación) yo particularmente no, pues fue una de las cosas por las que más he luchado. He visto a personas decir a otros, consejos tengo y para mi no quiero, he visto a personas decir me vas a enseñar tú a mí con los años que yo llevo en rehabilitación. (He de decir que sigo aprendiendo y mucho de las personas nuevas que llegan, a pesar de los años que tengo y los que llevo en rehabilitación) He visto como llamaba el presidente la atención a la persona que moderaba y ante todos diciéndole que poca psicología, (y luego decir que el no había dicho eso) he visto ha personas decir me suda la polla lo que piense el psicólogo (he de decir que a mi me importa mucho lo que piense y opine cualquier persona, pues aprendo de ellas) he visto a personas decir hay que pedir tikes y ellos no hacerlo, he visto a personas decir no entres en los bares y ellos entrar y si le decían algo contestar es que yo ya llevo tres años (como si esto fuese cuestión de tiempo) he visto a personas decir yo no jugare nunca más (cuando se sabe que cualquier adicción es el día a día.)He visto a personas decir las pruebas ni con casera, (y ellas seguir mintiendo y entrando en los bares y no pidiendo tikes)
He visto a personas responder cuando uno dando su testimonio decía, yo me escondía cuando jugaba, eso no es cierto, era el moderador, porque el no se había escondido nunca. Yo le pregunte ¿entonces tu cuando jugabas, llegabas a casa y le decíais a tu mujer vengo de jugar y me he gastado tanto? Claro se quedaron sin saber que decir. He visto decir mi casa es una balsa de aceite, y al momento que él ponía los huevos encima de mesa. He visto a personas con siete años en rehabilitación decir que se habían equivocado, que habían echado dinero en la maquina tragaperras cuando iban a sacar tabaco (es difícil verdad) pues más difícil es que esto aya ocurrido en dos ocasiones y en dos años diferentes y que las dos veces le hayan visto. (Esto es como encontrar una aguja en un pajar)
Hay muchas mas anécdotas, pero con estas las personas que lo lean tienen para pensar y aprender, que es lo que a mí me ocurrió, y aprendí lo que tenia que hacer con mi vida, para no volver a sufrir las consecuencias de mi adicción.
Para mí ahí una contradicción que considero muy importante: Cómo después de más de seis años en rehabilitación se puede decir me sigue gustando el juego,
¿Puede seguir gustando algo que nos ha hecho daño, algo con lo que hemos hecho y perjudicado a otras personas? No lo entiendo, a no ser que no se haya dejado nunca de jugar, cuando llevaba unos cinco años en rehabilitación, decía que yo no sabia si me seguía gustando el juego, que para saberlo tendría que probar, y que pruebas ni con casera, y había personas con más antigüedad que yo, que contestaban que a ellos les seguía gustando.
Aprendí que con las mentiras suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver. Por eso no quiero volver a mentir.
Luego como veis, de las contradicciones, de las actitudes, de sus respuestas, de la forma de pensar, opinar y hablar, cualquiera puede aprender, si quiere y de esta forma sacar beneficio, a su problema, yo lo hice y lo sigo haciendo.
martes, 20 de mayo de 2008
domingo, 11 de mayo de 2008
(0019) MI PRIMERA TERAPIA
Cuando llegue a un grupo de autoayuda, no-tenia ni idea a donde me podía llevar el juego de azar, si sabia que me encontraba mal, pero me faltaba valor para pedir ayuda.
Yo era una de esas personas que pensaba que con 2 o 3 meses, acudiendo a un grupo, volvería a ser jugador sociable ¡¡¡Qué gran error!!!
Tuve la gran suerte de salir de mi primera terapia, un domingo 8 de octubre de 2000, concienciado y con deberes para unos cuantos días; se han trasformado en años, pues sigo recordando aquella mi primera terapia ¡¡¡Os la voy a contar!!!
Cuando entre en la sala 3/1, después de haber pasado por el despacho con mi mujer a que nos tomasen los datos.
Empecé a oír a una serie de personas exponer su testimonio, fueron cinco en concreto los que yo escuche, fueron unos testimonios llenos de dolor y culpabilidad, me preguntaron que había hecho por el juego de azar.
Mi contestación fue que yo no había llegado a tanto, que en mi casa no había faltado la comida ¡¡¡Qué gilipollas!!!
Me replicaron las mismas cinco personas, y con muy pocas palabras me dijeron muchas cosas.
El 1º me dijo:
Lo feliz que se sintió la primera vez después de haber dejado de jugar, que se pudo hacer una ensalada de verano, y que le puso hasta espárragos, pues el cuándo jugaba le faltaba de todo hasta las patatas.
¿Que me enseño? Que mi pozo podía ser mucho más profundo, y que había tenido la suerte de haber llegado en el momento justo y que tenia que aprovecharlo.
El 2º me dijo:
Que llevaba casi tres años en rehabilitación, y que seguía sintiendo culpabilidad de las cosas que había hecho por el juego.
¿Qué aprendí? Que no era todo dinero, que había cosas más importantes detrás
El 3º Me dijo:
Que yo era igual que todos los que estábamos allí, y que si me quería curar, dejase de jugar que no era tan difícil, todo dicho con una gracia especial, y mucha sinceridad.
¿Qué aprendí? Que a pesar del drama podía volver a sentirme bien pero sin juego.
La 4ª me dijo:
Con una dureza enorme, pero lleno de humanidad, que triste es venir a oír y no escuchar.
¿Que aprendí? Que son dos cosas diferentes, oír es que té entre por un oído y te salga por el otro, Escuchar significó para mí, memorizar todo, razonarlo, desmenuzarlo y sacar todo el provecho posible de los testimonios, por eso yo siempre he salido de las terapias con deberes para hacer en casa.
La 5ª Me dijo:
Bueno yo como es su primer día me reservo, a ver si sigue viniendo.
¿Qué aprendí? Que tenia que ser fuerte, si quería salir de mi adicción, esto me hizo ser constante y radical, y lo sigo siendo, nunca me he puesto a prueba por nada. Y sigo luchando día a día.
RESUMEN:
Escribí esto cuando llevaba tres años, cuatro meses y tres días, HOY LLEVO SIETE AÑOS Y CASI OCHO MESES. Y sigo aprendiendo de todos y de cada uno de los compañeros, nuevos o veteranos, que siguen apareciendo por el grupo, he conocido con toda la problemática que arrastramos, a más personas buenas que malas, uno puede caer mejor o peor o identificarse mejor con unos que con otros.
Pero siempre sin que falte la educación y el respeto.
Esta fue mi primera terapia a grandes rasgos, y si puede servir para que otras personas se conciencien, bien venido sea.
Yo era una de esas personas que pensaba que con 2 o 3 meses, acudiendo a un grupo, volvería a ser jugador sociable ¡¡¡Qué gran error!!!
Tuve la gran suerte de salir de mi primera terapia, un domingo 8 de octubre de 2000, concienciado y con deberes para unos cuantos días; se han trasformado en años, pues sigo recordando aquella mi primera terapia ¡¡¡Os la voy a contar!!!
Cuando entre en la sala 3/1, después de haber pasado por el despacho con mi mujer a que nos tomasen los datos.
Empecé a oír a una serie de personas exponer su testimonio, fueron cinco en concreto los que yo escuche, fueron unos testimonios llenos de dolor y culpabilidad, me preguntaron que había hecho por el juego de azar.
Mi contestación fue que yo no había llegado a tanto, que en mi casa no había faltado la comida ¡¡¡Qué gilipollas!!!
Me replicaron las mismas cinco personas, y con muy pocas palabras me dijeron muchas cosas.
El 1º me dijo:
Lo feliz que se sintió la primera vez después de haber dejado de jugar, que se pudo hacer una ensalada de verano, y que le puso hasta espárragos, pues el cuándo jugaba le faltaba de todo hasta las patatas.
¿Que me enseño? Que mi pozo podía ser mucho más profundo, y que había tenido la suerte de haber llegado en el momento justo y que tenia que aprovecharlo.
El 2º me dijo:
Que llevaba casi tres años en rehabilitación, y que seguía sintiendo culpabilidad de las cosas que había hecho por el juego.
¿Qué aprendí? Que no era todo dinero, que había cosas más importantes detrás
El 3º Me dijo:
Que yo era igual que todos los que estábamos allí, y que si me quería curar, dejase de jugar que no era tan difícil, todo dicho con una gracia especial, y mucha sinceridad.
¿Qué aprendí? Que a pesar del drama podía volver a sentirme bien pero sin juego.
La 4ª me dijo:
Con una dureza enorme, pero lleno de humanidad, que triste es venir a oír y no escuchar.
¿Que aprendí? Que son dos cosas diferentes, oír es que té entre por un oído y te salga por el otro, Escuchar significó para mí, memorizar todo, razonarlo, desmenuzarlo y sacar todo el provecho posible de los testimonios, por eso yo siempre he salido de las terapias con deberes para hacer en casa.
La 5ª Me dijo:
Bueno yo como es su primer día me reservo, a ver si sigue viniendo.
¿Qué aprendí? Que tenia que ser fuerte, si quería salir de mi adicción, esto me hizo ser constante y radical, y lo sigo siendo, nunca me he puesto a prueba por nada. Y sigo luchando día a día.
RESUMEN:
Escribí esto cuando llevaba tres años, cuatro meses y tres días, HOY LLEVO SIETE AÑOS Y CASI OCHO MESES. Y sigo aprendiendo de todos y de cada uno de los compañeros, nuevos o veteranos, que siguen apareciendo por el grupo, he conocido con toda la problemática que arrastramos, a más personas buenas que malas, uno puede caer mejor o peor o identificarse mejor con unos que con otros.
Pero siempre sin que falte la educación y el respeto.
Esta fue mi primera terapia a grandes rasgos, y si puede servir para que otras personas se conciencien, bien venido sea.
sábado, 26 de abril de 2008
(0018) AUTOAYUDA
AUTOAYUDA
No conozco mejor sistema para adquirir conciencia de los problemas que crea el juego de azar, que los grupos de autoayuda, formados por personas que padecen la misma adicción y que voluntariamente hablan de sus experiencias, sensaciones y problemas, de una forma espontánea y sincera.
Mi medicina fue y sigue siendo la palabra, no manipulada, autentica y con la intención de hablar sin pudor de mi problema, esto es lo que más me ha ayudado.
Compartir mis dudas, preocupaciones, sentimientos e inquietudes con personas que conviven hace tiempo con la misma adicción, ha sido y sigue siendo mi mayor apoyo en mi rehabilitación. Esta es la causa del blog compartir.
Pues el hecho de compartir con otras personas la misma adicción proporciona conocimiento y, con ello más seguridad y confianza en uno mismo, para poder luchar ante situaciones de alto riesgo, que existen en toda conducta adictiva.
Esta es la verdadera significación de AUTOAYUDA.
Y el principal medio es la palabra, ya que ésta sirve para liberar los trastornos producidos por el juego. Luego la única medicina del ludópata
Porque hablo de esto: muy sencillo, iba a una asociación, donde en un momento determinado, tuve problemas con el presidente, dimití como secretario y después como socio de cuota, dije que seguiría yendo como usuario, pues estaba establecido así en los estatutos.
El presidente se encargo de malmeter a las personas en contra mía, se hacían juntas donde se aprobaba que a Ángel no se le diese la palabra, e incluso se me prohibió la entrada, a las salas donde se impartían las terapias.
De todo esto la mayoría de los socios no están enterados. Luego se hizo con mentiras, y en contra de los estatutos para los que se creo la asociación.
Pues su única medicina es la palabra.
He de decir que no consiguieron hacerme daño, todo lo contrario, esto que hicieron me capacito, para por mi cuenta documentarme y adquirir conocimientos sobre mi adicción, con lo cual hoy en día me encuentro fuerte y sé todo lo que tengo que hacer para mantenerme alejado de mi problema.
Pero seguramente se perjudico a las personas que se les prohibió escucharme, incluso a las mismas personas que se prestaron a esto y que se podían haber concienciado para abandonar su adicción, si se les hubiese dado la posibilidad de escuchar.
Luego como veis, él artículo de hoy guarda relación.
Conclusión: quien quiere, de todo en esta vida puede sacar beneficio.
Yo lo saque, por lo que doy las gracias a las personas que pretendieron hacer daño.
No conozco mejor sistema para adquirir conciencia de los problemas que crea el juego de azar, que los grupos de autoayuda, formados por personas que padecen la misma adicción y que voluntariamente hablan de sus experiencias, sensaciones y problemas, de una forma espontánea y sincera.
Mi medicina fue y sigue siendo la palabra, no manipulada, autentica y con la intención de hablar sin pudor de mi problema, esto es lo que más me ha ayudado.
Compartir mis dudas, preocupaciones, sentimientos e inquietudes con personas que conviven hace tiempo con la misma adicción, ha sido y sigue siendo mi mayor apoyo en mi rehabilitación. Esta es la causa del blog compartir.
Pues el hecho de compartir con otras personas la misma adicción proporciona conocimiento y, con ello más seguridad y confianza en uno mismo, para poder luchar ante situaciones de alto riesgo, que existen en toda conducta adictiva.
Esta es la verdadera significación de AUTOAYUDA.
Y el principal medio es la palabra, ya que ésta sirve para liberar los trastornos producidos por el juego. Luego la única medicina del ludópata
Porque hablo de esto: muy sencillo, iba a una asociación, donde en un momento determinado, tuve problemas con el presidente, dimití como secretario y después como socio de cuota, dije que seguiría yendo como usuario, pues estaba establecido así en los estatutos.
El presidente se encargo de malmeter a las personas en contra mía, se hacían juntas donde se aprobaba que a Ángel no se le diese la palabra, e incluso se me prohibió la entrada, a las salas donde se impartían las terapias.
De todo esto la mayoría de los socios no están enterados. Luego se hizo con mentiras, y en contra de los estatutos para los que se creo la asociación.
Pues su única medicina es la palabra.
He de decir que no consiguieron hacerme daño, todo lo contrario, esto que hicieron me capacito, para por mi cuenta documentarme y adquirir conocimientos sobre mi adicción, con lo cual hoy en día me encuentro fuerte y sé todo lo que tengo que hacer para mantenerme alejado de mi problema.
Pero seguramente se perjudico a las personas que se les prohibió escucharme, incluso a las mismas personas que se prestaron a esto y que se podían haber concienciado para abandonar su adicción, si se les hubiese dado la posibilidad de escuchar.
Luego como veis, él artículo de hoy guarda relación.
Conclusión: quien quiere, de todo en esta vida puede sacar beneficio.
Yo lo saque, por lo que doy las gracias a las personas que pretendieron hacer daño.
domingo, 20 de abril de 2008
(0017) PROBLEMATICA DEL JUEGO DE AZAR
PROBLEMÁTICA DEL JUGADOR DE AZAR
Debido a nuestra adicción, los problemas que creamos son muchos y variados, empezando por la mentira, esta nos hace ser desgraciados, ser una persona descontenta de sí misma.
Pues ya se dice que la persona que miente deliberadamente, es inevitable pensar que tiene un profundo descontento de sí misma o de lo que pretende representar. Esta es la causa por la que yo no me gustaba, en un momento de mi adicción.
Debido a nuestra adicción, nos hacemos dictatoriales, para evitar que se nos pregunte, de esta forma nos protegemos para que no descubran nuestro problema, debido a esto se acaba él dialogo y la comunicación en nuestro entorno, toda persona que nos diga algo que no concuerde con nuestras ideas la consideramos enemiga, esta es la causa por la que nos hacemos rencorosos y soberbios, creando un gran malestar en nuestro entorno familiar y laboral.
Esto nos lleva a ser personas miedosas sin saber definir de que tenemos miedo, aunque lo barruntemos, también nos hace personas tristes, pues no tenemos nada que nos estimule.
Todo esto cuando dejamos el juego, se va recuperando y todas las cosas vuelven a su cauce normal.
¿Cómo? :
Dejando de mentir, y para ello lo mejor es no tener nada oculto, solo con esto ya nos volvemos a sentir libres, esta libertad nos hace comunicativos y dialogantes, dejamos de ser rencorosos o soberbios, admitimos criticas o discrepancias, dejamos de sentir miedo.
(Estas actitudes son las que nos hacen ver quien esta bien y quien esta mal)
Nos hacemos honestos y respetuosos con las personas que nos rodean, y volvemos a sonreír, pues conseguimos con nuestra comunicación y reconocimiento recuperar estímulos, que nos van dando felicidad, esto nos ayuda a seguir luchando para mantenernos en abstinencia, pues vemos que merece la pena el sacrificio que hacemos, por nosotros y por nuestro entorno.
Debido a nuestra adicción, los problemas que creamos son muchos y variados, empezando por la mentira, esta nos hace ser desgraciados, ser una persona descontenta de sí misma.
Pues ya se dice que la persona que miente deliberadamente, es inevitable pensar que tiene un profundo descontento de sí misma o de lo que pretende representar. Esta es la causa por la que yo no me gustaba, en un momento de mi adicción.
Debido a nuestra adicción, nos hacemos dictatoriales, para evitar que se nos pregunte, de esta forma nos protegemos para que no descubran nuestro problema, debido a esto se acaba él dialogo y la comunicación en nuestro entorno, toda persona que nos diga algo que no concuerde con nuestras ideas la consideramos enemiga, esta es la causa por la que nos hacemos rencorosos y soberbios, creando un gran malestar en nuestro entorno familiar y laboral.
Esto nos lleva a ser personas miedosas sin saber definir de que tenemos miedo, aunque lo barruntemos, también nos hace personas tristes, pues no tenemos nada que nos estimule.
Todo esto cuando dejamos el juego, se va recuperando y todas las cosas vuelven a su cauce normal.
¿Cómo? :
Dejando de mentir, y para ello lo mejor es no tener nada oculto, solo con esto ya nos volvemos a sentir libres, esta libertad nos hace comunicativos y dialogantes, dejamos de ser rencorosos o soberbios, admitimos criticas o discrepancias, dejamos de sentir miedo.
(Estas actitudes son las que nos hacen ver quien esta bien y quien esta mal)
Nos hacemos honestos y respetuosos con las personas que nos rodean, y volvemos a sonreír, pues conseguimos con nuestra comunicación y reconocimiento recuperar estímulos, que nos van dando felicidad, esto nos ayuda a seguir luchando para mantenernos en abstinencia, pues vemos que merece la pena el sacrificio que hacemos, por nosotros y por nuestro entorno.
jueves, 17 de abril de 2008
(0016) Respuesta a Máximo
Respuesta a Máximo, muchas gracias por tu comentario, como digo, el juego no es algo que no pudiese evitar, una diabetes, un enfisema, una hepatitis, etc., es algo inevitable.
El juego yo lo podía haber evitado, si hubiese tenido voluntad y conocimientos, pues cuando jugaba sabia que estaba haciendo algo que no debía, luego si era capaz de razonar esto, me digo que no era un enfermo, pero cuando decía no voy a jugar más y no-tenia voluntad para hacerlo, si me digo que era un enfermo.
Mi adicción se convirtió en enfermedad por el uso y abuso, luego debido a esto y el ir a un grupo, me enseño que yo era un enfermo Patológico.
Tuve que ir a un grupo, donde escuche la palabra enfermedad y testimonios y me di cuenta donde podía llegar si no ponía los medios, y es lo que sigo haciendo desde hace siete años y siete meses, por este motivo sigo llevando normas, y no hay día que no recuerde mi adicción, hoy lo estoy haciendo escribiendo esto, y cuando diariamente pido un ticket, lo estoy recordando, como veis sigo luchando, si un diabético deja la insulina y su alimentación empeora o muere, esto mismo es lo que me ocurriría a mi si dejase las normas preventivas y me olvidase de mi adicción, tengo muy claro que no podré volver a tocar ningún juego de azar mientras viva.
Llevas razón la frase “no es enfermedad” según esta expuesta lleva a error.
Me dices que uno de tus fines, como presidente de FEJAR es unir al mayor numero de asociaciones y personas que compartimos el mismo problema. Es lo que pretendí, unirme a vosotros como persona.
Mi agradecimiento por tu comentario pues estas son las cosas que dan fuerza para seguir adelante, pues esto que hago me cuesta trabajo, no es fácil para mi expresar mis sentimientos y exponerlos por escrito, lo hago a pesar de todo con gusto y pensando que puedo ayudar a alguien, al mismo tiempo que me ayudo.
Un fuerte abrazo y muchas gracias
El juego yo lo podía haber evitado, si hubiese tenido voluntad y conocimientos, pues cuando jugaba sabia que estaba haciendo algo que no debía, luego si era capaz de razonar esto, me digo que no era un enfermo, pero cuando decía no voy a jugar más y no-tenia voluntad para hacerlo, si me digo que era un enfermo.
Mi adicción se convirtió en enfermedad por el uso y abuso, luego debido a esto y el ir a un grupo, me enseño que yo era un enfermo Patológico.
Tuve que ir a un grupo, donde escuche la palabra enfermedad y testimonios y me di cuenta donde podía llegar si no ponía los medios, y es lo que sigo haciendo desde hace siete años y siete meses, por este motivo sigo llevando normas, y no hay día que no recuerde mi adicción, hoy lo estoy haciendo escribiendo esto, y cuando diariamente pido un ticket, lo estoy recordando, como veis sigo luchando, si un diabético deja la insulina y su alimentación empeora o muere, esto mismo es lo que me ocurriría a mi si dejase las normas preventivas y me olvidase de mi adicción, tengo muy claro que no podré volver a tocar ningún juego de azar mientras viva.
Llevas razón la frase “no es enfermedad” según esta expuesta lleva a error.
Me dices que uno de tus fines, como presidente de FEJAR es unir al mayor numero de asociaciones y personas que compartimos el mismo problema. Es lo que pretendí, unirme a vosotros como persona.
Mi agradecimiento por tu comentario pues estas son las cosas que dan fuerza para seguir adelante, pues esto que hago me cuesta trabajo, no es fácil para mi expresar mis sentimientos y exponerlos por escrito, lo hago a pesar de todo con gusto y pensando que puedo ayudar a alguien, al mismo tiempo que me ayudo.
Un fuerte abrazo y muchas gracias
viernes, 4 de abril de 2008
(0015) CONCLUSIONES A MI REHABILITACIÓN
CONCLUSIONES A MI REHABILITACIÓN
En el tiempo que llevo en rehabilitación, he aprendido que el juego no es algo superior a mí, algo, contra lo que no pueda luchar, algo que me deje impotente, indefenso, algo ante lo que solo cabe claudicar.
Deje de tener problemas con el juego cuando aprendí a controlarme, cuando no me deje dominar por las circunstancias...
(No cuando escape de él) (“Escapar no arregla nada”)
Cuando oigo las expresiones, “Es superior a mis fuerzas”, “No puedo evitarlo”, “Para mí es imposible no jugar”, “Soy un enfermo y nunca podré dejar de jugar”... Estas frases afectan nuestra voluntad, están haciéndonos sentir débiles, incapaces.
Doy gracias a los testimonios que oí y sigo oyendo, y los conocimientos que ido adquiriendo con documentación en estos años.
Esto me ha dado fuerzas para saber como puedo luchar, pues todo se basa en eso en luchar.
Hoy soy capaz de decir... El juego no es una enfermedad, pienso que una enfermedad es algo inevitable ajeno a mi control. Actualmente me siento capaz de controlar mi adicción o mi problema de juego; sé lo que necesito, sé lo que me ayuda.
Se puede aprender a no necesitar el juego, a no depender de él. Existen para mí dos métodos muy eficaces, la familia, primero y un grupo de autoayuda segundo.
Estos dos métodos son eficaces, siempre y cuando el jugador tenga conciencia de querer dejar de jugar, que es lo que yo quería.
Pero lo más importante fue adquirir conocimientos, sobre mi adicción, es la forma más sencilla de seguir luchando contra ella.
Habrá personas que cuando oigan o lean esto, pensaran ¿Por qué a mí me cuesta tanto trabajo, si parece tan fácil? Os puedo asegurar que cuesta, pero merece la pena.
Una psicóloga dice:
El juego no es un monstruo invencible; es un poderoso enemigo, del que cada vez se conocen más puntos débiles por donde combatirle.
En el tiempo que llevo en rehabilitación, he aprendido que el juego no es algo superior a mí, algo, contra lo que no pueda luchar, algo que me deje impotente, indefenso, algo ante lo que solo cabe claudicar.
Deje de tener problemas con el juego cuando aprendí a controlarme, cuando no me deje dominar por las circunstancias...
(No cuando escape de él) (“Escapar no arregla nada”)
Cuando oigo las expresiones, “Es superior a mis fuerzas”, “No puedo evitarlo”, “Para mí es imposible no jugar”, “Soy un enfermo y nunca podré dejar de jugar”... Estas frases afectan nuestra voluntad, están haciéndonos sentir débiles, incapaces.
Doy gracias a los testimonios que oí y sigo oyendo, y los conocimientos que ido adquiriendo con documentación en estos años.
Esto me ha dado fuerzas para saber como puedo luchar, pues todo se basa en eso en luchar.
Hoy soy capaz de decir... El juego no es una enfermedad, pienso que una enfermedad es algo inevitable ajeno a mi control. Actualmente me siento capaz de controlar mi adicción o mi problema de juego; sé lo que necesito, sé lo que me ayuda.
Se puede aprender a no necesitar el juego, a no depender de él. Existen para mí dos métodos muy eficaces, la familia, primero y un grupo de autoayuda segundo.
Estos dos métodos son eficaces, siempre y cuando el jugador tenga conciencia de querer dejar de jugar, que es lo que yo quería.
Pero lo más importante fue adquirir conocimientos, sobre mi adicción, es la forma más sencilla de seguir luchando contra ella.
Habrá personas que cuando oigan o lean esto, pensaran ¿Por qué a mí me cuesta tanto trabajo, si parece tan fácil? Os puedo asegurar que cuesta, pero merece la pena.
Una psicóloga dice:
El juego no es un monstruo invencible; es un poderoso enemigo, del que cada vez se conocen más puntos débiles por donde combatirle.
domingo, 16 de marzo de 2008
(0014) SITUACIONES DE ALTO RIESGO
SITUACIONES DE ALTO RIESGO
En toda rehabilitación existen situaciones de alto riesgo. Pues están presentes en toda conducta adictiva.
Hay varias formas de entenderlas:
Una prueba del fracaso del tratamiento.
Una incapacidad de la persona para dejar de jugar.
Una decisión voluntaria del sujeto de no querer dejar de jugar.
O pueden verse como lo que en realidad son: situaciones de alto riesgo para las que el adicto todavía no está preparado.
Pero lo importante no es experimentar un error, una equivocación o una recaída; lo importante es reaccionar de forma adecuada ante cualquier situación.
Lo importante es:
No alarmarse: Si la entendemos como una posibilidad de seguir aprendiendo a controlar nuestra adicción, estamos decidiendo nuestro éxito.
Analizarla: Que situación era, como me hizo sentir, cuando empecé a pensar en mi adicción, ¿intente controlarme?
Aprender: ¿Porqué no reaccione a tiempo?, ¿Que me lo impidió?, ¿Necesito aprender algo más?
Estar alerta: Acabas de volver a tener contacto con tu adicción, no es ninguna tontería, que sea positivo o negativo, depende de ti.
No la ocultes: Hay que evitar volver a la espiral de mentiras y acciones ocultas, no hay que ocultar nada, ni equivocaciones, ni errores ni recaídas, es lo único que nos hace personas libres.
Y por último: Reactivar nuestros motivos para no volver a nuestra adicción y nuestros pensamientos al respecto. Nos conviene refrescar nuestros antiguos planteamientos y decisiones.
En toda rehabilitación existen situaciones de alto riesgo. Pues están presentes en toda conducta adictiva.
Hay varias formas de entenderlas:
Una prueba del fracaso del tratamiento.
Una incapacidad de la persona para dejar de jugar.
Una decisión voluntaria del sujeto de no querer dejar de jugar.
O pueden verse como lo que en realidad son: situaciones de alto riesgo para las que el adicto todavía no está preparado.
Pero lo importante no es experimentar un error, una equivocación o una recaída; lo importante es reaccionar de forma adecuada ante cualquier situación.
Lo importante es:
No alarmarse: Si la entendemos como una posibilidad de seguir aprendiendo a controlar nuestra adicción, estamos decidiendo nuestro éxito.
Analizarla: Que situación era, como me hizo sentir, cuando empecé a pensar en mi adicción, ¿intente controlarme?
Aprender: ¿Porqué no reaccione a tiempo?, ¿Que me lo impidió?, ¿Necesito aprender algo más?
Estar alerta: Acabas de volver a tener contacto con tu adicción, no es ninguna tontería, que sea positivo o negativo, depende de ti.
No la ocultes: Hay que evitar volver a la espiral de mentiras y acciones ocultas, no hay que ocultar nada, ni equivocaciones, ni errores ni recaídas, es lo único que nos hace personas libres.
Y por último: Reactivar nuestros motivos para no volver a nuestra adicción y nuestros pensamientos al respecto. Nos conviene refrescar nuestros antiguos planteamientos y decisiones.
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