Paloma, pasó de ser una alta ejecutiva de Mercasantander a ingresar en prisión por apropiarse de un millón de euros de la empresa para jugar en Internet.
Publicado por Consuelo de la Peña, en ABC el día 23 de septiembre de 2007
Paloma pasó del Porsche Cayenne, del chale en una lujosa urbanización a las afueras de Santander, y la casa en Brañavieja, del yate y los cruceros por el Cantábrico, de la moto con la melena al viento y el traje de cuero dibujando su esplendida figura... a la cárcel y al apagón social. El oro blanco en sus muñecas se torno, por unas horas, en unas frías esposas que la sujetaban a una realidad que había enmascarado durante años. Terminó la farsa.
Paloma, de 42 años abandono el juzgado de instrucción numero 1 el pasado día 11 atada a dos esposas y escoltada por dos policías. Vestida de marca, pero sollozando como una niña pillada en un renuncio, subió al furgón policial y de allí a la prisión provincial. En la cárcel fue desposeída de los objetos de valor, como cualquier delincuente. Y recibió los vales para comprar en el economato penitenciario.
A punto de cumplir diez años de su segundo matrimonio, su vida perfecta y acomodada se desmoronó el pasado mes de agosto como un castillo de naipes cuando estaba de vacaciones y por azar se descubrió el ardid. Y es que cuando engañas y defraudas a tu empresa no te puedes ir de recreo, porque te pillan. Para entonces, la ex directiva de Mercasantander había abierto ya un agujero financiero en la empresa pública de un millón de euros.
Ya antes Paloma había tenido problemas con la contabilidad de otras empresas, pero tales irregularidades no habían trascendido. Ahora, él escándalo esta servido y la sociedad santanderina convulsionada por la noticia mientras el alcalde de Santander, Iñigo de Serna, máximo responsable de la empresa publica, se enfrentaba por arte de una funcionaria infiel al primer aprieto de su mandato. Pero, ¿por qué una mujer de vida acomodada, bien casada, perteneciente ambos a buenas familias santanderinas, madre de dos hijos, de posición social envidiada metió mano en el cajón y se llevo dinero público?
Soy adicta al juego y a las tragaperras y era muy fácil robar en Mercasantander porque no había ningún control, vino a excusarse. La ludopatía es su primera línea de de defensa. Ha reconocido el desfalco ante el juez pero juega con la atenuante de su adicción. Su esposo, Andrés, también imputado, lo ratifica. Asegura que Paloma se ha jugado en los casinos on line no solo el dinero sustraído a Mercasantander, sino también muchos fondos familiares. En libertad tras pagar una fianza de 60.000 euros y un embargo de bienes por valor de 1,3 millones, paloma se enfrenta a una pena de hasta 12 años de prisión por estafa y falsedad documental. El matrimonio ha decidido trasladarse a Madrid para librarse de la presión social.
Resumen sacado por Ángel de esta publicación:
A esto y a mucho más nos puede llevar la adicción al juego, si no somos capaces de poner los medios.
Se es adicto al juego en general, no a las tragaperras, como se ve en esta señora. Y en mi mismo pues yo pensaba que era el bingo, y hasta que no admití que eran todos los juegos en general, no fui capaz de poner los medios.
La ludopatía fue su primera y única vía de defensa. Cuando yo jugaba sabia que no debía hacerlo pero me faltaba fuerza de voluntad para conseguirlo, y mi mujer a la que estoy muy agradecido, me tuvo que llevar a un grupo donde aprendí todo lo que tenia que hacer, si quería que mi problema no se repitiese, y es lo que hice y sigo haciendo después de ocho años, requiere mucho trabajo y sacrificio, pero merece la pena, pues hoy soy capaz de controlar todos mis impulsos. Y cuando leo cosas como esta publicación, más fuerza cojo para luchar contra ella.
viernes, 19 de septiembre de 2008
miércoles, 10 de septiembre de 2008
(0026) EL EXCESO DE CONFIANZA
El exceso de confianza
No hay que minimizar ningún logro, aunque sólo se lleve dos semanas sin jugar, son dos semanas de esfuerzo importante, y en el momento en que más cuesta hacerlo. Ahora al principio, necesita más que nunca nuestro animo, lo que mejor le conviene es oír nuestro testimonio, lo que nos ha costado, lo que hemos tenido que hacer, o lo que seguimos haciendo.
No se puede bajar nunca la guardia: En cualquier momento puede presentarse la ocasión para volver a jugar. Aunque se diga ya no me acuerdo del juego, se lleve años sin jugar, aunque sea una persona respetada y valorada, y haya ayudado a otras personas a dejar de jugar, sigue expuesto al peligro que acecha a todo adicto.
El exceso de confianza. Es este exceso, este sentimiento de que ya no hay peligro, el que puede llevar a descuidar su control, a no poner en practica todo lo aprendido, las habilidades que ya tiene. El exceso de confianza es el que lleva a quitar importancia a una equivocación, a un error, a una recaída, y una equivocación, un error o una recaída, es muy importante: casi lo más importante en todo proceso de rehabilitación.
Escribo esto con los conocimientos que me da el llevar ocho años en rehabilitación, llevando las normas preventivas a rajatabla, pues he visto a personas con mucha antigüedad, cometer errores, y normalmente enterarnos por su familiar, o por algún otro compañero, nunca por ellos mismos, personas que se permitían el lujo de entrar en lugares donde no debían, personas que no justificaban sus actitudes, ni sus gastos, personas que encima dirigían las terapias de auto ayuda, es triste pero es así, esos errores son los que más me han ayudado, pues visto lo visto, soy estricto con las normas.
No hay que minimizar ningún logro, aunque sólo se lleve dos semanas sin jugar, son dos semanas de esfuerzo importante, y en el momento en que más cuesta hacerlo. Ahora al principio, necesita más que nunca nuestro animo, lo que mejor le conviene es oír nuestro testimonio, lo que nos ha costado, lo que hemos tenido que hacer, o lo que seguimos haciendo.
No se puede bajar nunca la guardia: En cualquier momento puede presentarse la ocasión para volver a jugar. Aunque se diga ya no me acuerdo del juego, se lleve años sin jugar, aunque sea una persona respetada y valorada, y haya ayudado a otras personas a dejar de jugar, sigue expuesto al peligro que acecha a todo adicto.
El exceso de confianza. Es este exceso, este sentimiento de que ya no hay peligro, el que puede llevar a descuidar su control, a no poner en practica todo lo aprendido, las habilidades que ya tiene. El exceso de confianza es el que lleva a quitar importancia a una equivocación, a un error, a una recaída, y una equivocación, un error o una recaída, es muy importante: casi lo más importante en todo proceso de rehabilitación.
Escribo esto con los conocimientos que me da el llevar ocho años en rehabilitación, llevando las normas preventivas a rajatabla, pues he visto a personas con mucha antigüedad, cometer errores, y normalmente enterarnos por su familiar, o por algún otro compañero, nunca por ellos mismos, personas que se permitían el lujo de entrar en lugares donde no debían, personas que no justificaban sus actitudes, ni sus gastos, personas que encima dirigían las terapias de auto ayuda, es triste pero es así, esos errores son los que más me han ayudado, pues visto lo visto, soy estricto con las normas.
sábado, 30 de agosto de 2008
(0025) COMO ME HICE LUDÓPATA, LO QUE ERA Y LO QUE SOY
Según mis deducciones, ante todo por que me gustan los juegos, cuando empezamos somos sociables, después nos vamos haciendo jugadores compulsivos, después problemáticos y por ultimo ludópatas o enfermos.
De sociable a compulsivo es porque nos va atando el juego, de compulsivos a problemáticos porque vamos cada vez jugando más y de problemático a enfermos es porque ya no razonamos, ni controlamos, jugamos más y más.
Nos hacemos drogodependientes desde la primera vez que vamos a jugar, con mentiras y negando que jugamos, a continuación ya empezamos a coger dinero de casa y llegamos a perder la razón desde el momento que sacamos dinero de cuentas o pedimos dinero a compañeros o amigos, gastamos más de lo que podemos o nos ponemos por meta, se empiezan a hacer deudas, que cada vez cuesta más trabajo pagar, pues se aumenta la apuesta, diciendo haber si me recupero, eso es mentira se aumenta porque nos gusta jugar y no controlamos, pues si alguna vez nos a tocado algún premio automáticamente aumentamos la apuesta, somos incapaces de irnos con un premio en el bolsillo, o raramente, muy pocas veces, pues al día siguiente o al otro a mucho tardar, lo perdemos, Lo escondemos a nuestra familia, luego ya somos enfermos.
Aunque se dice que no es importante saber como hemos empezado, para mí si lo considero importante, actualmente valoro mi vida y puedo hacer una comparativa de lo que era y lo que soy.
LO QUE ERA:
Un mentiroso y un preso del juego, pues mis pensamientos siempre estaban en el juego, me hice mentiroso y ladrón, no razonaba con mi familia, discutía, regañaba, era soberbio.
LO QUE SOY:
Sobre todo libre, no estoy obsesionado por el juego, tengo sentido de culpabilidad, deseo que me dure mucho tiempo, pues es una forma de mantenerme firme, vuelvo a ser responsable, empleo el tiempo en cosas practica, como esta de escribir mis vivencias con el juego, en estudiar y aprender cosas nuevas y el recordar cosas olvidadas, esto me ayuda a mantenerme en abstinencia, en realidad como decía un psicólogo a llenar el vació que produce dejar algo, no miento y soy más humilde en cuanto a lo relacionado con el juego, soy mas comunicativo y sociable, soy más feliz, pues no sufro por mi adicción.
Luego viendo y valorando mi situación actual, veo que gana lo positivo. Esto lo he conseguido acudiendo a los grupos y adquiriendo documentación sobre mi adicción.
De sociable a compulsivo es porque nos va atando el juego, de compulsivos a problemáticos porque vamos cada vez jugando más y de problemático a enfermos es porque ya no razonamos, ni controlamos, jugamos más y más.
Nos hacemos drogodependientes desde la primera vez que vamos a jugar, con mentiras y negando que jugamos, a continuación ya empezamos a coger dinero de casa y llegamos a perder la razón desde el momento que sacamos dinero de cuentas o pedimos dinero a compañeros o amigos, gastamos más de lo que podemos o nos ponemos por meta, se empiezan a hacer deudas, que cada vez cuesta más trabajo pagar, pues se aumenta la apuesta, diciendo haber si me recupero, eso es mentira se aumenta porque nos gusta jugar y no controlamos, pues si alguna vez nos a tocado algún premio automáticamente aumentamos la apuesta, somos incapaces de irnos con un premio en el bolsillo, o raramente, muy pocas veces, pues al día siguiente o al otro a mucho tardar, lo perdemos, Lo escondemos a nuestra familia, luego ya somos enfermos.
Aunque se dice que no es importante saber como hemos empezado, para mí si lo considero importante, actualmente valoro mi vida y puedo hacer una comparativa de lo que era y lo que soy.
LO QUE ERA:
Un mentiroso y un preso del juego, pues mis pensamientos siempre estaban en el juego, me hice mentiroso y ladrón, no razonaba con mi familia, discutía, regañaba, era soberbio.
LO QUE SOY:
Sobre todo libre, no estoy obsesionado por el juego, tengo sentido de culpabilidad, deseo que me dure mucho tiempo, pues es una forma de mantenerme firme, vuelvo a ser responsable, empleo el tiempo en cosas practica, como esta de escribir mis vivencias con el juego, en estudiar y aprender cosas nuevas y el recordar cosas olvidadas, esto me ayuda a mantenerme en abstinencia, en realidad como decía un psicólogo a llenar el vació que produce dejar algo, no miento y soy más humilde en cuanto a lo relacionado con el juego, soy mas comunicativo y sociable, soy más feliz, pues no sufro por mi adicción.
Luego viendo y valorando mi situación actual, veo que gana lo positivo. Esto lo he conseguido acudiendo a los grupos y adquiriendo documentación sobre mi adicción.
jueves, 24 de julio de 2008
(0024) COMO DIFICULTAR LA CONDUCTA DEL JUEGO
Considero que las normas para dejar de jugar, van dirigidas a dificultar las conductas del juego, luego es importante que quede claro que no son ningún castigo, aunque lo parezca, dicho esto. Cada uno hace de ellas lo que quiere y como lo quiere, pero ninguna norma merece critica, cada uno las emplea como quiere, estas normas se implantaron hacia el año 1980, cuando se considero el juego abusivo enfermedad, por la Asociación Psiquiátrica Americana, entre los trastornos de perdida de control de los impulsos. Después de analizar a muchos jugadores, fue un estudio echo por personas con conocimientos.
Las normas no son la panacea, sencillamente son medidas preventivas, que dificultan la acción de jugar. La panacea esta en conseguir el autentico convencimiento de no querer jugar, y esto se consigue día a día recordando nuestra adicción, la que sea.
Por lo tanto que cada uno hable de las normas que lleva, sin desmerecer ninguna, pues normalmente cuando llegamos nuevos a un grupo, a lo que más nos aferramos los que queremos salir de nuestra adicción, es a no llevar dinero, a justificar los gastos, a evitar los sitios y las compañías peligrosas, a no abusar del alcohol ni de otras drogas y si es posible ni tocarlas, con el paso de los años, vamos cambiando y nos creamos nuestras propias normas, pero casi siempre basadas en las que en los primeros momentos más nos ayudaron, como he dicho antes sólo lo hace el que quiere curarse.
Se recae por olvidar y se olvida porque se quiere, pues todos sabemos que no podremos volver a tocar ningún juego de azar.
Existen asociaciones, porque existimos unas personas, débiles, faltos de voluntad, irresponsables y egoístas, pero es cuando no hemos asistido a ningún grupo de autoayuda, desde el momento que acudimos a un grupo y admitimos nuestra adicción, enfermedad o dependencia y nos dan unas normas y unos recursos, y los empezamos a poner en practica y adquirimos conciencia de querer dejar de jugar, ya no existe ningún motivo que nos lleve al jugo, ni razón tan importante que nos haga volver a jugar.
Esto solo ocurre con personas que no desean curarse, que piensan que ellos ya controlan, en una palabra personas que no han llevado una buena rehabilitación.
Cuando estamos metidos en nuestra adicción, llegamos a perder en muchos casos hasta el trabajo o baja nuestro rendimiento, nuestra familia sufre.
Somos unos seres mentirosos e injustos, este es nuestro mayor pecado, por eso yo siempre he dicho cuando admití mi adicción, que tenia que dejar de jugar para dejar de mentir y volver a ser la persona que era antes de mi adicción.
Mientras se tengan cosas ocultas no se puede hablar de rehabilitación.
Las normas no son la panacea, sencillamente son medidas preventivas, que dificultan la acción de jugar. La panacea esta en conseguir el autentico convencimiento de no querer jugar, y esto se consigue día a día recordando nuestra adicción, la que sea.
Por lo tanto que cada uno hable de las normas que lleva, sin desmerecer ninguna, pues normalmente cuando llegamos nuevos a un grupo, a lo que más nos aferramos los que queremos salir de nuestra adicción, es a no llevar dinero, a justificar los gastos, a evitar los sitios y las compañías peligrosas, a no abusar del alcohol ni de otras drogas y si es posible ni tocarlas, con el paso de los años, vamos cambiando y nos creamos nuestras propias normas, pero casi siempre basadas en las que en los primeros momentos más nos ayudaron, como he dicho antes sólo lo hace el que quiere curarse.
Se recae por olvidar y se olvida porque se quiere, pues todos sabemos que no podremos volver a tocar ningún juego de azar.
Existen asociaciones, porque existimos unas personas, débiles, faltos de voluntad, irresponsables y egoístas, pero es cuando no hemos asistido a ningún grupo de autoayuda, desde el momento que acudimos a un grupo y admitimos nuestra adicción, enfermedad o dependencia y nos dan unas normas y unos recursos, y los empezamos a poner en practica y adquirimos conciencia de querer dejar de jugar, ya no existe ningún motivo que nos lleve al jugo, ni razón tan importante que nos haga volver a jugar.
Esto solo ocurre con personas que no desean curarse, que piensan que ellos ya controlan, en una palabra personas que no han llevado una buena rehabilitación.
Cuando estamos metidos en nuestra adicción, llegamos a perder en muchos casos hasta el trabajo o baja nuestro rendimiento, nuestra familia sufre.
Somos unos seres mentirosos e injustos, este es nuestro mayor pecado, por eso yo siempre he dicho cuando admití mi adicción, que tenia que dejar de jugar para dejar de mentir y volver a ser la persona que era antes de mi adicción.
Mientras se tengan cosas ocultas no se puede hablar de rehabilitación.
martes, 8 de julio de 2008
(0023) CONSECUENCIAS DE UNA ADICCIÓN
Esto lo escribe una persona adicta al juego, que lleva en rehabilitación siete años y nueve meses, pero es lo mismo para cualquier otra.
Mi deseo es que como yo, cualquier otra persona, pueda beneficiarse de esto.
PERSONAL: Se pierde el control gastando más de lo que sé desea, se amontonan deudas que se intentan ocultar, y por todo ello nuestra vida se convierte en una mentira. Vivimos con ansiedad, soledad y tristeza, y un muy bajo concepto de sí mismo.
FAMILIAR: Se pide dinero a familia y amigos que cuesta devolver. Por falta de interés pueden romperse las relaciones en el matrimonio, en la pareja y con los hijos. Vivir con un adicto que no quiere rehabilitarse es muy duro, y no todas las personas pueden aguantarlo.
LABORAL: No puede centrarse en el trabajo porque piensa constantemente en su adicción y de dónde sacar dinero, o cómo ocultarla, o cómo pagar las deudas, por todo esto se pierde él estimulo por el trabajo, se roba y se miente.
ECONÓMICO: Se pierde más dinero de lo que se gana, se pide dinero prestado, se contraen deudas, se roba, la familia pasa por penurias económicas, llegando en muchas ocasiones a la indigencia.
SOCIAL: Se rompen las relaciones con los amigos y con todo el entorno anterior a su adicción, porque no somos capaces reconocerla ante los demás.
CON UNA ADICCIÓN NO SOLUCIONAMOS NINGÚN PROBLEMA,
Mi deseo es que como yo, cualquier otra persona, pueda beneficiarse de esto.
PERSONAL: Se pierde el control gastando más de lo que sé desea, se amontonan deudas que se intentan ocultar, y por todo ello nuestra vida se convierte en una mentira. Vivimos con ansiedad, soledad y tristeza, y un muy bajo concepto de sí mismo.
FAMILIAR: Se pide dinero a familia y amigos que cuesta devolver. Por falta de interés pueden romperse las relaciones en el matrimonio, en la pareja y con los hijos. Vivir con un adicto que no quiere rehabilitarse es muy duro, y no todas las personas pueden aguantarlo.
LABORAL: No puede centrarse en el trabajo porque piensa constantemente en su adicción y de dónde sacar dinero, o cómo ocultarla, o cómo pagar las deudas, por todo esto se pierde él estimulo por el trabajo, se roba y se miente.
ECONÓMICO: Se pierde más dinero de lo que se gana, se pide dinero prestado, se contraen deudas, se roba, la familia pasa por penurias económicas, llegando en muchas ocasiones a la indigencia.
SOCIAL: Se rompen las relaciones con los amigos y con todo el entorno anterior a su adicción, porque no somos capaces reconocerla ante los demás.
CON UNA ADICCIÓN NO SOLUCIONAMOS NINGÚN PROBLEMA,
MÁS BIEN AUMENTAN LOS PROBLEMAS
sábado, 21 de junio de 2008
(0022) ADMITIR Y TENER
La rehabilitación se debe a los grupos de autoayuda, pues es donde únicamente se aprende a luchar contra el juego de azar, con la cosa más sencilla del mundo, solamente escuchando los testimonios de los compañeros y, empleando las normas de prevención que ellos han usado y aprendieron de otros compañeros, igual que actualmente nosotros aprendemos de ellos, todos los testimonios son validos unos para imitarlos y otros para desecharlos.
Una vez que se saben las normas a seguir para luchar contra el juego de azar. Lo primero que hay que hacer es admitir, que somos jugadores problemáticos, y que con el juego nos hemos perjudicado y hemos creado un mal vivir en nuestro entorno, luego la palabra (ADMITIR) no la debemos olvidar nunca.
Lo segundo es tener el verdadero deseo de querer dejar de jugar, y la certeza que no podremos volver a tocar ningún juego de azar mientras vivamos, esta es otra palabra (TENER) que no debemos olvidar.
A partir de aquí y en muy pocos meses, se empieza a sentir esa felicidad que algunas veces se oye en las terapias, como la cosa más natural y que si analizamos nos damos cuenta porque es, (Bueno algunos) simplemente es que cuando dejamos de jugar, dejamos de mentir, esto es lo que te hace sentir esa felicidad, y te das cuenta que estas haciendo las cosas como debes.
No se comprende a las personas que sabiendo las normas y que acuden periódicamente a los grupos, digan he recaído, ¿es más suave, verdad? Con lo sencillo que es decir he vuelto a jugar porque he querido.
Para mi esto ocurre, porque todavía no les ha hecho él suficiente daño el juego de azar o que acuden sin el convencimiento de lo que quieren, en una palabra sin ADMITIR y sin TENER. Una vez que se entra en un grupo y te dan unas normas ya no hay motivo, para volver a nuestra adicción sea la que sea, se puede sufrir algún error alguna equivocación, pero lo más importante es sacar provecho de ello, se dice que se aprende más de los errores y de las equivocaciones, ya sean propios o ajenos. Esta es otra de las ventajas de los grupos de autoayuda, por eso no se entiende que halla personas que hablen de rehabilitación y se presten a negar esta posibilidad, este tipo de personas no conocen el significado de las palabras admitir y tener.
Una vez que se saben las normas a seguir para luchar contra el juego de azar. Lo primero que hay que hacer es admitir, que somos jugadores problemáticos, y que con el juego nos hemos perjudicado y hemos creado un mal vivir en nuestro entorno, luego la palabra (ADMITIR) no la debemos olvidar nunca.
Lo segundo es tener el verdadero deseo de querer dejar de jugar, y la certeza que no podremos volver a tocar ningún juego de azar mientras vivamos, esta es otra palabra (TENER) que no debemos olvidar.
A partir de aquí y en muy pocos meses, se empieza a sentir esa felicidad que algunas veces se oye en las terapias, como la cosa más natural y que si analizamos nos damos cuenta porque es, (Bueno algunos) simplemente es que cuando dejamos de jugar, dejamos de mentir, esto es lo que te hace sentir esa felicidad, y te das cuenta que estas haciendo las cosas como debes.
No se comprende a las personas que sabiendo las normas y que acuden periódicamente a los grupos, digan he recaído, ¿es más suave, verdad? Con lo sencillo que es decir he vuelto a jugar porque he querido.
Para mi esto ocurre, porque todavía no les ha hecho él suficiente daño el juego de azar o que acuden sin el convencimiento de lo que quieren, en una palabra sin ADMITIR y sin TENER. Una vez que se entra en un grupo y te dan unas normas ya no hay motivo, para volver a nuestra adicción sea la que sea, se puede sufrir algún error alguna equivocación, pero lo más importante es sacar provecho de ello, se dice que se aprende más de los errores y de las equivocaciones, ya sean propios o ajenos. Esta es otra de las ventajas de los grupos de autoayuda, por eso no se entiende que halla personas que hablen de rehabilitación y se presten a negar esta posibilidad, este tipo de personas no conocen el significado de las palabras admitir y tener.
viernes, 6 de junio de 2008
(021) ¿POR QUÉ NEGAMOS LA MEDICINA?
El ser humano hace el mal, primero, por instinto de supervivencia y eso, si no justifica, al menos explica muchas actuaciones reprobables. Ahí se encuadrarían, por ejemplo, el egoísmo, la envidia, la mentira, la insidia, el robo en todas su facetas, etc.
Hasta aquí la teoría es fácil de entender, e incluso todos podemos vernos reflejados en ella si tenemos un mínimo de sentido autocrítico.
¿POR QUÉ EN UN GRUPO DE AUTOAYUDA NOS PRESTAMOS HA NEGAR LA MEDICINA AL ENFERMO?
Muy sencillo porque tenemos miedo a que nos hagan a nosotros lo mismo, por eso decimos, para que complicarme la vida, que cada uno resuelva su problema, sin darnos cuenta que no protestar, es dar lugar a que maña la injusticia se vuelva contra nosotros o contra nuestros seres mas queridos. Aquí es donde se encuadra el egoísmo la envidia la mentira, el miedo, etc.
Escribí esto cuando llevaba dos años y algunos meses en rehabilitación, sé expulso a un compañero, con malas artes, sólo yo como adicto proteste, también mi mujer como afectada por mí causa y el marido de otra adicta. Aquel día sentí vergüenza, en aquel local estábamos cerca de sesenta personas.
A mi modo de ver también habría que poner atención al fenómeno del tedio. En esta sociedad nuestra, caprichosa y algo infantil, todo el mundo tiene horror al aburrimiento e intenta llenar su vida con todo tipo de cosas absurdas.
Nos podemos pasar días enteros en Internet o que nos dé por emborracharnos. Es como si todos nos hubiéramos convertido en adictos a algo, necesitáramos experimentar cosas cada vez más enrevesadas para neutralizar al temible monstruo del tedio.
Las personas que luchan por sobrevivir en una guerra o cruzando el mar en patera pueden tener muchos problemas, pero desde luego no el del aburrimiento, no el de ninguna adicción.
Todo en este mundo tiene un precio y ése es el que pagamos nosotros, ciudadanos del Primer Mundo, que tanto tenemos y que tan poco valoramos. Porque otra de las cosas que hemos dejado los adictos por el camino es el deseo, el anhelo, el afán de superación, y solo cuando reconocemos nuestro problema y empezamos a llevar normas a ser disciplinados, en una palabra a ser conscientes de los problemas, se empieza a recuperar el anhelo el deseo, en fin a ser personas
Y para ello hay que estar con la cabeza continuamente ocupada llenando él vació que hemos creado al abandonar una adicción.
Hasta aquí la teoría es fácil de entender, e incluso todos podemos vernos reflejados en ella si tenemos un mínimo de sentido autocrítico.
¿POR QUÉ EN UN GRUPO DE AUTOAYUDA NOS PRESTAMOS HA NEGAR LA MEDICINA AL ENFERMO?
Muy sencillo porque tenemos miedo a que nos hagan a nosotros lo mismo, por eso decimos, para que complicarme la vida, que cada uno resuelva su problema, sin darnos cuenta que no protestar, es dar lugar a que maña la injusticia se vuelva contra nosotros o contra nuestros seres mas queridos. Aquí es donde se encuadra el egoísmo la envidia la mentira, el miedo, etc.
Escribí esto cuando llevaba dos años y algunos meses en rehabilitación, sé expulso a un compañero, con malas artes, sólo yo como adicto proteste, también mi mujer como afectada por mí causa y el marido de otra adicta. Aquel día sentí vergüenza, en aquel local estábamos cerca de sesenta personas.
A mi modo de ver también habría que poner atención al fenómeno del tedio. En esta sociedad nuestra, caprichosa y algo infantil, todo el mundo tiene horror al aburrimiento e intenta llenar su vida con todo tipo de cosas absurdas.
Nos podemos pasar días enteros en Internet o que nos dé por emborracharnos. Es como si todos nos hubiéramos convertido en adictos a algo, necesitáramos experimentar cosas cada vez más enrevesadas para neutralizar al temible monstruo del tedio.
Las personas que luchan por sobrevivir en una guerra o cruzando el mar en patera pueden tener muchos problemas, pero desde luego no el del aburrimiento, no el de ninguna adicción.
Todo en este mundo tiene un precio y ése es el que pagamos nosotros, ciudadanos del Primer Mundo, que tanto tenemos y que tan poco valoramos. Porque otra de las cosas que hemos dejado los adictos por el camino es el deseo, el anhelo, el afán de superación, y solo cuando reconocemos nuestro problema y empezamos a llevar normas a ser disciplinados, en una palabra a ser conscientes de los problemas, se empieza a recuperar el anhelo el deseo, en fin a ser personas
Y para ello hay que estar con la cabeza continuamente ocupada llenando él vació que hemos creado al abandonar una adicción.
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