Dedicado a Maite: has hecho todo lo que estaba en tu mano, esta es la causa por la que escribo esto, algo que todos los familiares deben de saber y llevar a la practica, para dejar de sufrir las consecuencias, y prevenir los daños que acarrea convivir con un adicto, y más con un adicto que no desea curarse.
ESTRATEGIAS DE AYUDA AL FAMILIAR
1º Reconocer la incapacidad del jugador para controlar sus impulsos.
2º Dejar de ocultar los problemas causados por el juego.
3º Dejar de creer que el familiar puede frenar la conducta del jugador.
4º Dejar de sentirse victima o culpable, y plantar cara para dar solución.
5º Dejar de convertir al jugador en el eje central de nuestra vida.
6º Los problemas del juego forman parte del pasado y no tiene recuperación.
7º Lo más importante en la vida es el presente.
8º Los comportamientos se mueven, por ideas o creencias.
9º Las amenazas no hacen efecto, cuando son de palabra.
10º Hay que pensar lo qué se dice, y cómo se dice.
11º No criticaremos al jugador su adicción, sino su conducta.
12º Marcar unas pautas de negociación, para ordenar la casa.
13º Transmitiremos seguridad, tranquilidad y fortaleza.
14º Tolerancia en los fallos porque somos humanos.
15º La comunicación es la base para la relación Familiar, Laboral y Social.
EL FAMILIAR, PIEZA IMPORTANTE EN LA REHABILITACIÓN DEL ADICTO
Pensemos que la falta de control de impulsos del jugador forma parte de su enfermedad. Sí nos dejamos llevar por la ilusión de que el adicto se está curando y no somos realistas al ver el problema de adicción, se puede llegar a creer que el adicto ya puede controlar el juego. Esto hace que dejemos de estar alerta ante las conductas indicativas de recaídas o de no haber abandonado el juego, etc. (Aquí es donde entran las normas preventivas)
Para vivir un poco mejor y no sufrir tanto, no podemos olvidarnos de poner todos los medios necesarios para prevenir el que podamos sufrir nosotros las consecuencias del jugador y su juego. Eso es lo único que está en nuestras manos prevenir los daños. Lo demás no es responsabilidad nuestra, es la responsabilidad del jugador.
Tenemos que hacer que nuestro centro de atención sea superar nuestro dolor, dejar de sufrir y arreglar nuestra vida, siendo muy realistas para prevenir daños y solucionar los problemas que se nos han venido encima. En los problemas del jugador tiene que centrarse el jugador, es su responsabilidad, no la nuestra.
¿Qué puedo hacer como familiar?
1 Saber que no tengo culpa de nada.
2 Tratar que acuda a alguna asociación o grupo de autoayuda.
3 Ayudarle a cumplir las normas.
4 Rehabilitarme como familiar, de todo lo que me ha ocasionado vivir con un adicto al juego.
sábado, 9 de febrero de 2008
jueves, 7 de febrero de 2008
(0010) ¿ES POSIBLE DEJAR DE JUGAR?
¿ES POSIBLE DEJAR DE JUGAR?
Aunque parezca imposible, aunque tantas promesas rotas y tantos problemas rodeando al jugador y sus seres más cercanos, a veces hagan perder la esperanza, sí es posible dejar de jugar. Sí es posible mejorar la situación. Sí es posible recuperar todo lo perdido. Y en bastantes ocasiones, se recuperan incluso más cosas.
En mi rehabilitación influyo mucho una frase que ley, Hay que motivar al jugador para que vuelva a ser una persona responsable y digna. Yo digo hay que motivar al jugador para que vuelva a ser la persona que fue cuando no jugaba.
Creo que lo he conseguido, pues hoy en día soy capaz de controlar mis impulsos, sé lo que debo hacer, empleo todos los recursos que están a mi alcance, o me los creo yo mismo, me comporto con respeto y tolerancia, y pienso en las personas con las que tengo que convivir,
(Todo esto lo olvide cuando tuve problemas con el juego de azar)
También, soy sincero, no tengo nada que ocultar, luego puedo y hablo con toda la libertad del mundo, pues también he adquirido conocimientos, sé distinguir lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto, por eso hoy en día soy capaz de expresar mi opinión.
(Esto tampoco era capaz de hacerlo cuando tenía problemas con el juego de azar)
Esto es parte de lo que llevo ganado desde que estoy en abstinencia.
ESTE TESTIMONIO VA DEDICADO A UN COMPAÑERO QUE CONOCI Y QUE ESTA MAL
Aunque parezca imposible, aunque tantas promesas rotas y tantos problemas rodeando al jugador y sus seres más cercanos, a veces hagan perder la esperanza, sí es posible dejar de jugar. Sí es posible mejorar la situación. Sí es posible recuperar todo lo perdido. Y en bastantes ocasiones, se recuperan incluso más cosas.
En mi rehabilitación influyo mucho una frase que ley, Hay que motivar al jugador para que vuelva a ser una persona responsable y digna. Yo digo hay que motivar al jugador para que vuelva a ser la persona que fue cuando no jugaba.
Creo que lo he conseguido, pues hoy en día soy capaz de controlar mis impulsos, sé lo que debo hacer, empleo todos los recursos que están a mi alcance, o me los creo yo mismo, me comporto con respeto y tolerancia, y pienso en las personas con las que tengo que convivir,
(Todo esto lo olvide cuando tuve problemas con el juego de azar)
También, soy sincero, no tengo nada que ocultar, luego puedo y hablo con toda la libertad del mundo, pues también he adquirido conocimientos, sé distinguir lo correcto de lo incorrecto, lo justo de lo injusto, por eso hoy en día soy capaz de expresar mi opinión.
(Esto tampoco era capaz de hacerlo cuando tenía problemas con el juego de azar)
Esto es parte de lo que llevo ganado desde que estoy en abstinencia.
ESTE TESTIMONIO VA DEDICADO A UN COMPAÑERO QUE CONOCI Y QUE ESTA MAL
domingo, 3 de febrero de 2008
(0009) AMENAZA DE SEPARACIÓN
Cuando obligado por mi mujer con amenaza de separación, llegue a un grupo de autoayuda debido a mi adicción al juego de azar, pensando que en dos o tres meses podría volver a ser jugador sociable y sin problemas, en mi primera terapia, me di cuenta debido a lo que escuche, que esta adicción mía era para toda la vida, salí convencido de lo que quería que fuese mi vida futura, una vida sin juego, me considere afortunado por haber acudido aunque fuese obligado al sitio ideal y en el momento preciso, llegue con mi profundidad de pozo y salí sabiendo que podía llegar a ser infinitamente más profundo sino ponía los medios, y es lo que hice y sigo haciendo.
Una de mis normas fue dejar de llevar dinero y si por circunstancias tenia que llevarlo, que fuese siempre justificado, esta norma fue primordial, hoy en día la sigo cumpliendo a rajatabla, mi segunda norma fue procurar en los primeros momentos estar rodeado de personas que supiesen mi problema, esta también me ayudo mucho en un momento de mi rehabilitación y la tercera fue ir con mi verdad por delante, o sea a todas las personas que yo considerase o pensase que me podían ayudar, o que yo había mentido decirles mi problema o sea dejar de mentir, esta también fue importante pues me hizo una persona sincera y sin dobleces, no necesito mentir por nada ni por nadie, luego puedo decir que me siento libre, esta es la mayor satisfacción conseguida por haber dejado de jugar. Pues yo no había perdido a mi familia, ella estaba y estuvo con migo y me ayudaron en todo momento. Era yo quien se estaba separando de mi familia y de mí mismo por mi adicción.
Una de mis normas fue dejar de llevar dinero y si por circunstancias tenia que llevarlo, que fuese siempre justificado, esta norma fue primordial, hoy en día la sigo cumpliendo a rajatabla, mi segunda norma fue procurar en los primeros momentos estar rodeado de personas que supiesen mi problema, esta también me ayudo mucho en un momento de mi rehabilitación y la tercera fue ir con mi verdad por delante, o sea a todas las personas que yo considerase o pensase que me podían ayudar, o que yo había mentido decirles mi problema o sea dejar de mentir, esta también fue importante pues me hizo una persona sincera y sin dobleces, no necesito mentir por nada ni por nadie, luego puedo decir que me siento libre, esta es la mayor satisfacción conseguida por haber dejado de jugar. Pues yo no había perdido a mi familia, ella estaba y estuvo con migo y me ayudaron en todo momento. Era yo quien se estaba separando de mi familia y de mí mismo por mi adicción.
sábado, 19 de enero de 2008
(0008) CUANDO LLEGUE A LA ASOCIACIÓN IBA MUY MAL
Cuando llegué a la Asociación iba muy mal
Pero me conciencié muy pronto y aprendí lo que tenia que hacer para luchar contra mi adicción, antes no lo supe nunca, y cuidado que dije veces no voy a jugar más. Hoy en día lo llevo bien he conseguido no necesitar el juego para nada. Pero sigo luchando, al principio todos los días daba gracias por haberme mantenido sin jugar, hoy en día ya no lo hago a diario, pero sigo trabajando contra mi adicción, casi todos los días recuerdo que soy un adicto y que con el juego lo único que he conseguido es perjudicarme yo y a mi entorno familiar, y gracias a esto tengo el convencimiento verdadero de no volver a tocar ningún juego de azar jamás. Este es mi trabajo y mi pastilla diaria.
Esto es lo que yo pienso y hago, pero si por cualquier circunstancia, no pudiese asistir a un grupo de autoayuda, ¡¡ojala no ocurra!! Algo tengo que tener para mantenerme, es cierto que cuando estas en el grupo no juegas, pero te tiras más tiempo fuera del grupo que dentro, si no tuviese algo más ¿cómo podría sobrellevarlo? Yo lo hago como digo más arriba, con trabajo y sacrificio y esta es mi verdadera medicación.
Sigo asistiendo al grupo periódicamente, y ha habido días que he llegado bien y he salido mal, yo siempre había escuchado que no se fuese nadie mal cuando se acababan las terapias.
Os preguntareis ¿Porqué digo esto? Pues en mi caso porque habiendo pedido la palabra varias veces no me la han dado, y no encontrándolo lógico me he marchado antes de tiempo y de mal humor o cabreado, esta para mí es otra causa para tener algo que me fortalezca fuera de la terapia. Y recordaba mis primeros pasos cuando se hablaba de los cuatro valores, quiero volver a recordarlos:
Bondad, ES ADMITIR sin rencor.
Generosidad, ES DARSE sin soberbia.
Honestidad, ES RESPETAR opiniones.
Humildad, ES RECONOCER los errores y pedir perdón.
Y se me viene a la memoria ¿que significa autoayuda? dicen que compartir experiencias sensaciones y problemas de una forma espontánea y sincera, luego ¿que puede compartir una persona que le niegan la palabra?
No es lógico que en un sitio como este, que esta para ayudar a las personas con problemas de ludopatía, pues para eso se fundo y eso es lo que dicen los estatutos, se niegue la palabra a nadie, esto es como negar la insulina a un diabético o la diálisis a un enfermo del riñón.
Pero me conciencié muy pronto y aprendí lo que tenia que hacer para luchar contra mi adicción, antes no lo supe nunca, y cuidado que dije veces no voy a jugar más. Hoy en día lo llevo bien he conseguido no necesitar el juego para nada. Pero sigo luchando, al principio todos los días daba gracias por haberme mantenido sin jugar, hoy en día ya no lo hago a diario, pero sigo trabajando contra mi adicción, casi todos los días recuerdo que soy un adicto y que con el juego lo único que he conseguido es perjudicarme yo y a mi entorno familiar, y gracias a esto tengo el convencimiento verdadero de no volver a tocar ningún juego de azar jamás. Este es mi trabajo y mi pastilla diaria.
Esto es lo que yo pienso y hago, pero si por cualquier circunstancia, no pudiese asistir a un grupo de autoayuda, ¡¡ojala no ocurra!! Algo tengo que tener para mantenerme, es cierto que cuando estas en el grupo no juegas, pero te tiras más tiempo fuera del grupo que dentro, si no tuviese algo más ¿cómo podría sobrellevarlo? Yo lo hago como digo más arriba, con trabajo y sacrificio y esta es mi verdadera medicación.
Sigo asistiendo al grupo periódicamente, y ha habido días que he llegado bien y he salido mal, yo siempre había escuchado que no se fuese nadie mal cuando se acababan las terapias.
Os preguntareis ¿Porqué digo esto? Pues en mi caso porque habiendo pedido la palabra varias veces no me la han dado, y no encontrándolo lógico me he marchado antes de tiempo y de mal humor o cabreado, esta para mí es otra causa para tener algo que me fortalezca fuera de la terapia. Y recordaba mis primeros pasos cuando se hablaba de los cuatro valores, quiero volver a recordarlos:
Bondad, ES ADMITIR sin rencor.
Generosidad, ES DARSE sin soberbia.
Honestidad, ES RESPETAR opiniones.
Humildad, ES RECONOCER los errores y pedir perdón.
Y se me viene a la memoria ¿que significa autoayuda? dicen que compartir experiencias sensaciones y problemas de una forma espontánea y sincera, luego ¿que puede compartir una persona que le niegan la palabra?
No es lógico que en un sitio como este, que esta para ayudar a las personas con problemas de ludopatía, pues para eso se fundo y eso es lo que dicen los estatutos, se niegue la palabra a nadie, esto es como negar la insulina a un diabético o la diálisis a un enfermo del riñón.
viernes, 11 de enero de 2008
(0007) ADICTOS A TENER SIEMPRE RAZÓN
Tengo la impresión de que para estos individuos, los demás siempre nos equivocamos salvo cuando estamos de acuerdo con ellos.
Debo decir que es muy frecuente encontrarse con personas tan necesitadas de demostrar que la verdad está de su parte, que les resulta imposible ceder en la discusión o reconocer que el contrario tiene algo de razón: parece que la vida les va en ello.
Individuos, en suma, a quienes les supone un esfuerzo sobrehumano terminar una discusión y elegir la buena armonía, la comprensión del punto de vista del contrario o la paz.
¿Dónde esta la verdadera causa de esa necesidad acuciante de tener razón siempre?
En que estas personas vinculan su autoestima y la valoración de sí mismos al hecho de tener razón y si esa “seguridad” les falta se sienten como desnudas, vacías y sin entidad propia.
¿Pero por qué el adicto debe tener razón siempre y no admite nunca que se equivoca? Porque su “ego” no soporta la vergüenza que le reporta considerar que se ha equivocado.
Pero si hay un rasgo o característica que delata al adicto a tener razón es el deseo imperioso de controlarlo todo para darse seguridad y para calmarse. Igual que la heroína calma momentáneamente al drogadicto, tener razón tranquiliza a quien se cree en posesión de la verdad, pues padece el síndrome de baja autoestima y necesita “inyectarse” la dosis necesaria de tener razón cada vez que se equivoca.
Quienes nunca se retractan de sus opiniones y necesitan sentirse siempre en posesión de la verdad son tan estúpidos que llegan a pensar que la virtud y la verdad siempre están a su lado.
Resumen sacado por Ángel del (ABC El Semanal 8 de junio 2003)
Debo decir que es muy frecuente encontrarse con personas tan necesitadas de demostrar que la verdad está de su parte, que les resulta imposible ceder en la discusión o reconocer que el contrario tiene algo de razón: parece que la vida les va en ello.
Individuos, en suma, a quienes les supone un esfuerzo sobrehumano terminar una discusión y elegir la buena armonía, la comprensión del punto de vista del contrario o la paz.
¿Dónde esta la verdadera causa de esa necesidad acuciante de tener razón siempre?
En que estas personas vinculan su autoestima y la valoración de sí mismos al hecho de tener razón y si esa “seguridad” les falta se sienten como desnudas, vacías y sin entidad propia.
¿Pero por qué el adicto debe tener razón siempre y no admite nunca que se equivoca? Porque su “ego” no soporta la vergüenza que le reporta considerar que se ha equivocado.
Pero si hay un rasgo o característica que delata al adicto a tener razón es el deseo imperioso de controlarlo todo para darse seguridad y para calmarse. Igual que la heroína calma momentáneamente al drogadicto, tener razón tranquiliza a quien se cree en posesión de la verdad, pues padece el síndrome de baja autoestima y necesita “inyectarse” la dosis necesaria de tener razón cada vez que se equivoca.
Quienes nunca se retractan de sus opiniones y necesitan sentirse siempre en posesión de la verdad son tan estúpidos que llegan a pensar que la virtud y la verdad siempre están a su lado.
Resumen sacado por Ángel del (ABC El Semanal 8 de junio 2003)
viernes, 28 de diciembre de 2007
(0006) LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
Esto es exactamente la Asociación para mí; me ha ayudado a concienciar me que no puedo tocar ningún juego de azar. Creo que me he hecho más humano, más comunicativo, menos soberbio; en definitiva mejor persona.
Trato de ayudar a otros igual que lo hicieron conmigo en su momento, he perdido la vergüenza que en un principio tenia para reconocer mi problema, y comunicarlo o exponerlo a otras personas o amigos, hoy en día cada vez tengo menos vergüenza para decirlo, no me corto para nada, expongo cualquier problema que me surja, primero a mi mujer, y si lo considero importante para otros compañeros, lo expongo en las terapias; pues por algo se llaman terapias de espejo, todos nos reflejamos en todos.
A mí me ayudó mucho en un principio, cuando todavía no-tenia las cosas tan claras como las tengo hoy en día, recordar las cosas que a otros compañeros les habían ocurrido, y verme reflejado en ellos; Cuando yo lo pasaba tan mal con el síndrome de abstinencia, el cual se va pasando, y según pasan los días va amainando, ya hablas del juego y de las cosas que habías hecho por él, de la forma más natural, como si no fuese mi problema, como si no hubiese hecho daño, como si no hubiese perjudicado a nadie con mi problemática “como si ya estuviese curado”.
QUÉ TONTERÍA
Pues gracias a la GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO. Sé que este problema mío, es una cosa muy seria, y que no puedo ni debo bajar la guardia en ningún momento, y que tendré que seguir luchando, lo que me quede de estar en este mundo.
Son curiosos todos estos razonamientos, que somos capaces de hacer los jugadores problemáticos cuando llevamos cierto tiempo en abstinencia, y hemos adquirido la suficiente conciencia, para no tocar ningún juego de azar.
Viernes 7 de junio de 2002
Ángel
Trato de ayudar a otros igual que lo hicieron conmigo en su momento, he perdido la vergüenza que en un principio tenia para reconocer mi problema, y comunicarlo o exponerlo a otras personas o amigos, hoy en día cada vez tengo menos vergüenza para decirlo, no me corto para nada, expongo cualquier problema que me surja, primero a mi mujer, y si lo considero importante para otros compañeros, lo expongo en las terapias; pues por algo se llaman terapias de espejo, todos nos reflejamos en todos.
A mí me ayudó mucho en un principio, cuando todavía no-tenia las cosas tan claras como las tengo hoy en día, recordar las cosas que a otros compañeros les habían ocurrido, y verme reflejado en ellos; Cuando yo lo pasaba tan mal con el síndrome de abstinencia, el cual se va pasando, y según pasan los días va amainando, ya hablas del juego y de las cosas que habías hecho por él, de la forma más natural, como si no fuese mi problema, como si no hubiese hecho daño, como si no hubiese perjudicado a nadie con mi problemática “como si ya estuviese curado”.
QUÉ TONTERÍA
Pues gracias a la GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO. Sé que este problema mío, es una cosa muy seria, y que no puedo ni debo bajar la guardia en ningún momento, y que tendré que seguir luchando, lo que me quede de estar en este mundo.
Son curiosos todos estos razonamientos, que somos capaces de hacer los jugadores problemáticos cuando llevamos cierto tiempo en abstinencia, y hemos adquirido la suficiente conciencia, para no tocar ningún juego de azar.
Viernes 7 de junio de 2002
Ángel
Escribí esto cuando llevaba un año y ocho meses, después de siete años y dos meses sigo pensando igual, no existe mejor medicina que un grupo de auto ayuda formado por personas que sufren la misma adicción y que libremente hablan de sus problemas, de una forma sincera y espontánea, pero siempre sin engaños y con la verdad por delante.
domingo, 16 de diciembre de 2007
(0005) A propósito de los días que se avecinan
Puede que pase inadvertida la masiva presencia del azar como juego en nuestra vida. Pero hay claras señales de que el juego está más que presente. Cada noche, en casi todas las cadenas de televisión aparecen anuncios o resultados de sorteos, quinielas o loterías de índole diversa. En muchas salidas nocturnas de fin de semana nos cruzamos con un bingo o un casino de atractiva presencia. El gordo de Navidad ha pasado a convertirse en un acontecimiento popular tradicional y no faltan las ocasiones para una porra en familia o con amigos sobre los ganadores de un concurso o el resultado de un partido de máxima rivalidad. Hasta los parlamentarios se apuntan.
Para completar el panorama quedan incontables sorteos de automóviles, viajes, ordenadores, videos, televisores, baterías de cocina o hasta enciclopedias que se ofrecen como promoción a una determinada venta. La cosa no queda sólo en las tiendas, puesto que bancos, escuelas, ONG u hogares de pensionistas disponen también de juegos de azar como recurso para ingresar divisas a una causa noble, una iniciativa empresarial o un viaje de fin de curso.
Parece que la Ley ande ajena a estas cuestiones, pero no es así. El Estado regula la convocatoria de juegos de azar, si bien es el principal beneficiado con sus ganancias. Los impuestos sobre juegos de azar son lo que los expertos en hacienda llaman «impuestos perfectos»: la gente los paga de forma voluntaria sin necesidad de inspección o coacción alguna, incluso perciben que en caso de perder contribuyen a una causa común.
Datos del Instituto Nacional de Estadística confirman que los españoles gastamos cada año la friolera de 25.000 millones de euros en juegos de azar. No es, pues, casualidad que el nuestro sea un país de ludópatas y que centros como el Hospital Ramón y Cajal de Madrid hayan puesto en marcha un programa pionero de atención farmacológica a la ludopatía. No son pocas, tampoco, las asociaciones para la rehabilitación de ludópatas que operan tanto a nivel estatal como autonómico.
La ludopatía es una enfermedad que provoca problemas familiares, laborales, económicos y sociales. El enfermo llega a jugar todo el dinero que encuentra, a romper con su trabajo, sus amigos o su familia, e incluso a robar, para satisfacer su adicción.
Para completar el panorama quedan incontables sorteos de automóviles, viajes, ordenadores, videos, televisores, baterías de cocina o hasta enciclopedias que se ofrecen como promoción a una determinada venta. La cosa no queda sólo en las tiendas, puesto que bancos, escuelas, ONG u hogares de pensionistas disponen también de juegos de azar como recurso para ingresar divisas a una causa noble, una iniciativa empresarial o un viaje de fin de curso.
Parece que la Ley ande ajena a estas cuestiones, pero no es así. El Estado regula la convocatoria de juegos de azar, si bien es el principal beneficiado con sus ganancias. Los impuestos sobre juegos de azar son lo que los expertos en hacienda llaman «impuestos perfectos»: la gente los paga de forma voluntaria sin necesidad de inspección o coacción alguna, incluso perciben que en caso de perder contribuyen a una causa común.
Datos del Instituto Nacional de Estadística confirman que los españoles gastamos cada año la friolera de 25.000 millones de euros en juegos de azar. No es, pues, casualidad que el nuestro sea un país de ludópatas y que centros como el Hospital Ramón y Cajal de Madrid hayan puesto en marcha un programa pionero de atención farmacológica a la ludopatía. No son pocas, tampoco, las asociaciones para la rehabilitación de ludópatas que operan tanto a nivel estatal como autonómico.
La ludopatía es una enfermedad que provoca problemas familiares, laborales, económicos y sociales. El enfermo llega a jugar todo el dinero que encuentra, a romper con su trabajo, sus amigos o su familia, e incluso a robar, para satisfacer su adicción.
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