sábado, 14 de febrero de 2009

(0040) DEJÉ DE LAMENTARME Y LEVANTÉ LA CABEZA

Cuando me conciencie de lo que era y lo que quería, deje de lamentarme por mi problema, levante la cabeza y empecé a pensar que es lo que quería hacer con mi futuro.
Es lógico que sé este muy decaído, pues me di cuenta de lo que había hecho y a donde podía haber llegado. Y no quise dejar pasar mas tiempo sin poner los medios, pues la melancolía y el pesar se podían convertir en depresión, y luego seria más difícil salir.
Empecé a hablar con mis allegados más próximos de mi problema de lo mal que me sentía de lo que había hecho y trate de sacar provecho de mi problema, analizando los “pros” y los “contras”, empecé a comunicarme, cambie algunos hábitos, leí y sigo leyendo todo lo que caía y cae en mis manos sobre mi problema para aprender y documentarme. Con esto fui llenando el vacío que produce dejar algo. Perdí la vergüenza y el pudor que pudiese tener sobre mi adicción.
Pues pensé que si yo no me movía, nada iba a cambiar a mí alrededor, los demás me apoyarían si me veían ilusionado y con ganas de curarme.
Pues yo era el único que podía controlar mi problema y mi vida.

Escribí esto hace ya unos cinco años, y lo traslado al blog hoy, pensando en un compañero que ha vuelto a jugar casi después de tres años, según dice.
Mi deseo es que le saque beneficio.

sábado, 24 de enero de 2009

(0039) ANSIEDAD

Una vida entre la espada y la pared
(Cuando leí esto en un Semanal del ABC) me dije, esto es poco más o menos lo que a mí me ocurría cuando jugaba, Pues los síntomas prácticamente son los que yo padecí con mi adicción.
Analizando a las personas que acudían a las terapias de autoayuda, me dije, si parece un fiel reflejo de lo que aquí pasa, y decidí publicarlo en el blog, pensando que alguien aprendería o le podría ser útil.

¿QUE SÍNTOMAS SE SIENTEN?
Taquicardias, mareos, dolores de estomago, problemas cardiacos, falta de aire, insomnio y, por encima de todo, un miedo enfermizo. Pánico a la gente, al trabajo, a uno mismo... Muchos afectados viven años con estos síntomas hasta que dan con él diagnostico adecuado:

Ansiedad. Sepa cómo descubrirla y cómo aprender a hacerle frente.

¿SE IDENTIFICA CON ALGUNO DE ESTOS OCHO TIPOS?

I – EL ENCLAUSTRADO REHUYE EL CONTACTO SOCIAL
Cada vez que se siente inseguro se encierra en casa. Piensa que no tener relación con los demás es la mejor manera de no resultar herido.
La consecuencia de este comportamiento es la soledad y la perdida paulatina de las habilidades sociales, que necesitan ser ejercidas de forma constante.

II – EL PARANOICO NO SE FÍA DE NADIE
Su estrategia es la desconfianza. Para él, todos somos enemigos en potencia ante los que hay que permanecer vigilante. A menudo percibe como amenaza cualquier gesto neutral o incluso amistoso. Su comportamiento suele provocar lo contrario de lo que persigue: La hostilidad de los demás.

III – EL EVASIVO EVITA SITUACIONES COMPROMETIDAS
Su lema es: La mejor manera de evitar peligros es no exponerse a él. Esta conducta provoca, a largo plazo, una perdida de habilidad para resolver situaciones comprometidas, lo que aumenta el riesgo de desarrollar una fobia y de no poder hacer frente nunca más a un nivel de riesgo aceptable.

IV – EL APRENSIVO SOMATIZA EL MIEDO
Reacciona al miedo con molestias corporales, como malestar general o dolores, Esta es una estrategia defensiva en toda regla porque los “enfermos” no suelen ser molestos socialmente. Pero el aprensivo experimenta su miedo como malestar físico real y eso le hace preocuparse por su salud.

V – EL ANESTESIADO USA LAS ADICIONES COMO BARRERA
Alcohol y tranquilizantes son estrategias muy extendidas para amortiguar el miedo, pero hay otros comportamientos, como jugar, comprar o fumar, de forma compulsiva, que también permiten sepultar el miedo bajo una avalancha de estímulos. La adicción al trabajo, también se considera “anestesia”.

VI – EL ATERRADO SIENTE MIEDO HASTA DE LO COTIDIANO
Reacciona con pánico ante el estrés, pero también ante situaciones normales como coger el autobús. El terror a sentir miedo hace que el problema sea a un mayor. Siente que la cosa no puede seguir así, que debería afrontar la situación o que necesita ayuda para resolver sus temores.

VII – EL CONTROLADOR SE COMPORTA DE UN MODO FORZADO
Intenta reducir a cero los problemas cotidianos mediante una planificación perfecta de todo lo que hace. Ese carácter controlador le limita la vida. Su escrupulosidad le hace inflexible y con una cierta tendencia a la intolerancia. Se aferra a su táctica aun cuando recibe criticas justificadas.

VIII – EL EXPLOSIVO SE DEJA LLEVAR POR EL MAL GENIO
Sus explosiones de furia ante cualquier presión son una estrategia defensiva. Esa descarga descontrolada de rabia es más fácil de sobrellevar que el miedo, pues supone una liberación de la energía acumulada. A largo plazo, esta conducta resulta muy dañina tanto para él como para los demás.

jueves, 8 de enero de 2009

(0038) PROBLEMAS DE JUEGO

Perfil común frecuente entre jugadores
Hasta hace poco tiempo, era muy fácil saber cuando teníamos delante un problema de juego: cuando el sujeto estaba totalmente endeudado, había arruinado a su familia, le habían echado del trabajo, había cometido algún acto ilegal y pasaba horas y horas jugando o pensando en el juego. Este era un perfil común, frecuentemente entre los jugadores.

Para la sociedad es un vicio
Es lógico que así fuera. El juego excesivo era considerado por la sociedad como un vicio, una consecuencia de un espíritu egoísta, desconsiderado, débil e irresponsable, que hacia sufrir a los seres más queridos solo por procurarse un momento de placer, de diversión. Considerando de esta forma el juego problemático, era lógico que el jugador escondiera su juego, mintiera, engañara y ocultara cualquier señal de su “pecado”. El único culpable de su problema era él; no dejaba de jugar porque no quería, y todas las personas, incluido el mismo, lo consideraban culpable.


Así las cosas el problema del jugador sólo salía a la luz cuando ya había llegado al final del declive, cuando ya no podían empeorar más las cosas. Normalmente, el proceso del juego llevaba a la ruina, a problemas con la justicia, al abandono familiar o al suicidio. Cuando sé reconocía el problema él (vicio, o la enfermedad) la única solución era apelar a la sensibilidad del jugador, a su sentido ético, a su responsabilidad, a su culpabilidad, el jugador hacia promesas de abstención del juego, de no volver a engañar... promesas que, por lo general, nunca se cumplían.

Mensaje del jugador enfermo
No es poco el sufrimiento que conlleva el mensaje del jugador enfermo. Y no son pocos los jugadores que, por no aceptar ese mensaje, por no asumir una enfermedad que no entienden, han abandonado la única ayuda que conocían: las asociaciones de auto ayuda, en las que, frecuentemente, suele ser imprescindible reconocer la propia enfermedad.

También se da el caso, que en las mismas asociaciones, se niega la palabra e incluso la entrada, a personas que no opinan igual que quien las dirige. Esto todavía es más triste e injusto total. Pues no hay más medicina que la palabra, y una sola palabra de cualquiera, puede hacer que otra persona se conciencie o se le ilumine esa celebre lucecita, que tanto nombramos.

He conocido también a jugadores refugiarse en la palabra mágica enfermedad, para asumir un papel pasivo, de víctima, y quitar a sus seres queridos el derecho a reprocharle su conducta o a exigirle cambios. Es cómodo tener algo a lo que echar las culpas de los propios fracasos, de los errores, de las equivocaciones, de las recaídas, es frecuente utilizar expresiones como no puedo controlarlo, me he equivocado, es superior a mí, al referirse a episodios en que el sujeto ha vuelto a jugar.

Pensemos que no hay motivos para jugar, ni razón tan importante que nos pueda hacer volver al juego.

sábado, 20 de diciembre de 2008

(0037) AUTOESTIMA

Palabra muy oída en los grupos de autoayuda, ¿Por qué se oye tanto? Muy sencillo, que consideración que aprecio que valoración, puede sentir un adicto, cuando todos sabemos, que lo que hacemos no es justo, no es correcto, pero somos incapaces por si mismos de corregirlo, esta fue la causa por la que tuve que ir a un grupo de autoayuda, forzado por mi mujer y en los años que estuve oí esta palabra muchas veces, y la mayoría de ellas a personas que no habían cambiado nada, simplemente decían que no jugaban, que no bebían o que no consumían.

¿Por qué digo esto? Porque viendo la definición en el diccionario de AUTOESTIMA: Consideración, aprecio o valoración de uno mismo.
He visto y escuchado a personas que hacían o se prestaban a hacer daño a otras, o sea como cuando yo estaba en plena adicción, con la diferencia que el adicto cuando no ha ido a un grupo se supone que es un enfermo, pero que en el momento que acude deja de serlo.

¿Entonces puede haber autoestima en este tipo de personas para que hablen tanto de ella?
He visto en estos años, la cantidad de personas que llegan y se van y luego vuelven con recaídas, vuelven a desaparecer, o se mantienen años y años, pero sin aprender.

Yo aprendí, pues de todo se aprende de lo bueno y de lo malo, yo me aproveché de estas personas de sus testimonios de sus comportamientos, de sus actitudes.
Por eso doy gracias a los grupos de AUTOAYUDA, sin ellos yo no habría aprendido a luchar contra mi adicción.
Y esta es mi forma de expresar mi agradecimiento, tratar de trasmitir a otras personas lo que yo he ido aprendiendo día a día.

jueves, 4 de diciembre de 2008

(0036) COMO, CUANDO Y POR QUÉ

COMO, CUANDO Y POR QUÉ
Palabras estas que oí y sigo oyendo en los grupos de autoayuda, y a las que se les da mucha importancia.
¿Cómo me hice ludópata? ¿Cuándo me hice ludópata? y ¿Por qué me hice ludópata?.

Yo me lo he preguntado muchas veces, y es cierto lo que se dice, que ninguno de nosotros tenemos la certeza del como el cuándo y él porque, por esta causa hoy en día me digo que para mí, lo más importante es el presente, y saber lo que necesito para que no se reproduzca mi problema, pero siempre sin olvidar las cosas que hice por mi adicción, pero sobre todo y lo más importante para mi. Dejar de mentir, pues fue por lo que más daño, hice a mi familia y a mí mismo.

Y ¿por qué mentía? Muy sencillo, porque sabia que lo que estaba haciendo no era correcto y aunque, quise dejarlo por mi mismo muchas veces, nunca pude, me faltaba valor para reconocerlo, no porque fuese el caramelo que más me gustaba, como oigo muchas veces, pues el caramelo que yo tomaba en mis últimos momentos, era un trozo de hiel, que me hacia llamarme todas las mañanas hijo de p ....

¿Puede eso ser un caramelo? Para mi no lo era, para mi era cobardía, era falta de voluntad, era vergüenza, que van a pensar, que van a decir, esos eran mis pensamientos, ese era mi caramelo; Por eso tiene hoy tanto valor el presente, pues (el cómo, el cuándo y él por que) dejó de tenerlo para mí.
He aprendido que es posible luchar por lo que quiero. Que es que no se repita mi problema.
Y que siempre hay tiempo para empezar de nuevo. Y tengo 70 años.

sábado, 22 de noviembre de 2008

(0035) SEGUNDO AÑO DE LOS DIAS QUE SE AVECINAN

Estos días son malos, ya de por sí cualquier día es malo, para el adicto que no ha adquirido conciencia de su problema, pues en estos días nos bombardean con tanto anuncio de loterías y apuestas, existen personas que juegan y otras que no, y si a una de estas ultimas le ofrecen lotería o cualquier papeleta y dice que no juega, encima es mal vista, como si uno no pudiese decidir por si mismo lo que quiere y no quiere, sin embargo es curioso, si a una persona le ofrecen un cigarro, y dice no fumo, es mejor vista.

En todos los años que llevo ya sin jugar a nada y son ocho y dos meses, he visto muchas cosas, a personas con problemas que no daban importancia a una papeleta, a personas que decían pues yo no voy a romper los decimos que llevo, a personas que decían que llevaban 11 años sin jugar y luego nos hemos enterado, que todos los años por estas fechas, tiene un numero en su poder para el celebre gordo de navidad, regalo de un tío a sus sobrinos de un numero abonado. Coño ¿y esto no es jugar? Yo alucino. Pero bueno el importante soy yo y sé lo que debo de hacer, y por eso trato de trasmitirlo, escribiendo mis vivencias en este blog, o cuando puedo, exponerlo en grupos de autoayuda, pues es mi medicina.

Yo particularmente no conozco mas medio que las normas preventivas, que me ayudan a no olvidar, y a mantenerme alejado de mi problema.
Pues es lo que yo he decidido, con lo cual no tengo que ponerme ningún letrero, diciendo lo que soy, simplemente cumplir con lo que he decidido, hacer de mi vida.
Sé por experiencia la cantidad de personas que en estos días vuelven a jugar, y he aprendido que las recaídas son malas, pues en muy poco tiempo se vuelve a un pozo mucho más profundo que el que teníamos, al familiar le volvemos a abrir la herida, que todavía estaba a medio cerrar, y nuestra rehabilitación, si somos capaces de reconocer nuestro error, equivocación o como queramos llamarlo es mucho más dura.
Por esta causa:
LA PERSONA, QUE VERDADERAMENTE QUIERA CURARSE TIENE QUE VIVIR MUY ALERTA

viernes, 14 de noviembre de 2008

(0034) ¿POR QUÉ TENGO QUE USAR NORMAS?

¿POR QUÉ TENGO QUE USAR NORMAS?

Las normas son medidas preventivas que nos ayudan a no olvidar. Y son las respuestas que cada uno se da, las que nos llevan a analizar lo que podemos o queremos hacer de nuestra vida.

PREGUNTAS:

¿Por qué yo no puedo llevar dinero sin justificar?

¿Por qué yo no puedo entrar en un bar sólo?

¿Por qué yo tengo que pedir tikes?

¿Por qué yo tengo que ser claro? O sea no mentir

¿Por qué yo tengo que huir de las compañías y lugares peligrosos?

Lo deseable sería que la gente respetase las normas preventivas, las que nos hacen ser de nuevo personas, querernos y respetarnos con lo cual respetamos a los demás.

Estas cinco preguntas, si nos las hacemos, nosotros mismos nos daremos la contestación.

Y las respuestas que nos demos cada uno de nosotros, serán siempre distintas.