Una vida entre la espada y la pared
(Cuando leí esto en un Semanal del ABC) me dije, esto es poco más o menos lo que a mí me ocurría cuando jugaba, Pues los síntomas prácticamente son los que yo padecí con mi adicción.
Analizando a las personas que acudían a las terapias de autoayuda, me dije, si parece un fiel reflejo de lo que aquí pasa, y decidí publicarlo en el blog, pensando que alguien aprendería o le podría ser útil.
¿QUE SÍNTOMAS SE SIENTEN?
Taquicardias, mareos, dolores de estomago, problemas cardiacos, falta de aire, insomnio y, por encima de todo, un miedo enfermizo. Pánico a la gente, al trabajo, a uno mismo... Muchos afectados viven años con estos síntomas hasta que dan con él diagnostico adecuado:
Ansiedad. Sepa cómo descubrirla y cómo aprender a hacerle frente.
¿SE IDENTIFICA CON ALGUNO DE ESTOS OCHO TIPOS?
I – EL ENCLAUSTRADO REHUYE EL CONTACTO SOCIAL
Cada vez que se siente inseguro se encierra en casa. Piensa que no tener relación con los demás es la mejor manera de no resultar herido.
La consecuencia de este comportamiento es la soledad y la perdida paulatina de las habilidades sociales, que necesitan ser ejercidas de forma constante.
II – EL PARANOICO NO SE FÍA DE NADIE
Su estrategia es la desconfianza. Para él, todos somos enemigos en potencia ante los que hay que permanecer vigilante. A menudo percibe como amenaza cualquier gesto neutral o incluso amistoso. Su comportamiento suele provocar lo contrario de lo que persigue: La hostilidad de los demás.
III – EL EVASIVO EVITA SITUACIONES COMPROMETIDAS
Su lema es: La mejor manera de evitar peligros es no exponerse a él. Esta conducta provoca, a largo plazo, una perdida de habilidad para resolver situaciones comprometidas, lo que aumenta el riesgo de desarrollar una fobia y de no poder hacer frente nunca más a un nivel de riesgo aceptable.
IV – EL APRENSIVO SOMATIZA EL MIEDO
Reacciona al miedo con molestias corporales, como malestar general o dolores, Esta es una estrategia defensiva en toda regla porque los “enfermos” no suelen ser molestos socialmente. Pero el aprensivo experimenta su miedo como malestar físico real y eso le hace preocuparse por su salud.
V – EL ANESTESIADO USA LAS ADICIONES COMO BARRERA
Alcohol y tranquilizantes son estrategias muy extendidas para amortiguar el miedo, pero hay otros comportamientos, como jugar, comprar o fumar, de forma compulsiva, que también permiten sepultar el miedo bajo una avalancha de estímulos. La adicción al trabajo, también se considera “anestesia”.
VI – EL ATERRADO SIENTE MIEDO HASTA DE LO COTIDIANO
Reacciona con pánico ante el estrés, pero también ante situaciones normales como coger el autobús. El terror a sentir miedo hace que el problema sea a un mayor. Siente que la cosa no puede seguir así, que debería afrontar la situación o que necesita ayuda para resolver sus temores.
VII – EL CONTROLADOR SE COMPORTA DE UN MODO FORZADO
Intenta reducir a cero los problemas cotidianos mediante una planificación perfecta de todo lo que hace. Ese carácter controlador le limita la vida. Su escrupulosidad le hace inflexible y con una cierta tendencia a la intolerancia. Se aferra a su táctica aun cuando recibe criticas justificadas.
VIII – EL EXPLOSIVO SE DEJA LLEVAR POR EL MAL GENIO
Sus explosiones de furia ante cualquier presión son una estrategia defensiva. Esa descarga descontrolada de rabia es más fácil de sobrellevar que el miedo, pues supone una liberación de la energía acumulada. A largo plazo, esta conducta resulta muy dañina tanto para él como para los demás.